Hace unos días el presidente de México Andrés Manuel López Obrador luego de realizarse estudios rutinarios preventivos fue sometido a un cateterismo cardiaco en el Hospital Central Militar, en el comunicado compartido por el secretario de Gobernación Adán Augusto López se informó que “En este procedimiento se encontraron el corazón y las arterias del señor Presidente sanos y funcionando adecuadamente”, además que el procedimiento solo tardó 30 minutos.

Cabe recordar que el mandatario padece hipertensión y además sufrió un infarto agudo de miocardio en 2013, por ese motivo debe realizarse estudios preventivos cada seis meses.

El comunicado agrega además que «El señor Presidente se encuentra en perfecto estado de salud y reanudará sus actividades con normalidad”.

Caricatura cortesía de Diego el Ajolote Tatuado

El testamento político

El presidente dijo en una conferencia que éste testamento tiene la finalidad de garantizar la gobernabilidad del país en caso de su fallecimiento durante el ejercicio de su encargo, aseveró que “Sería irresponsable no prever estas cosas, somos seres humanos y tenemos que estar preparados para cualquier eventualidad y no somos pues, ajenos a una responsabilidad pública de primer orden. Estamos representando a un país, a todos. Entonces no debe de extrañar, desde luego esto aplica hasta que yo esté en el desempeño de mi función como presidente de la República y también este en general”.

Además sostuvo que “tengo desde hace algún tiempo un testamento y ya siendo presidente le agregué un texto que tiene el propósito de que, en caso de mi fallecimiento, se garantice la continuidad en el proceso de transformación y que no haya ingobernabilidad, que las cosas se den sin sobresaltos, sin afectar el desarrollo del país, garantizando siempre la estabilidad y el que se avance en el proyecto que hemos iniciado, sería irresponsable el no prever estas cosas”.

Sin embargo, en México, la Constitución prevé claramente quién y cómo debe suceder al titular del Poder Ejecutivo en caso de fallecimiento, el artículo 84 de nuestra carta magna especifica lo siguiente:

En caso de falta absoluta del titular del Poder Ejecutivo, el secretario de Gobernación es el que asume provisionalmente la presidencia, en tanto el Congreso nombra al presidente interino o substituto, lo que debe ocurrir en un término no mayor a 60 días.

En caso de ocurrir en los dos primeros años de su gestión, el Congreso nombrará un presidente interino, que ocupará el cargo solo hasta que se realicen nuevas elecciones.

Finalmente, si la ausencia del mandatario acontece en los cuatro últimos años de la administración, el Poder Legislativo debe designar a un presidente substituto, quien concluirá el período del presidente ausente.

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